Controlar tu estres para ser más feliz

Vivir en el mundo de hoy puede ser muy estresante, si bien algunas de las tensiones que experimentamos pueden ser útiles para motivarnos, en un momento dado, pueden llegar a ser muy perjudiciales, física, emocional e incluso espiritualmente. Saber gestionar y reducir los efectos nocivos del estrés diario, mantenerse equilibrado y centrado cuando nos encontramos con muchos factores estresantes que afectan nuestra vida cotidiana, es crucial para nuestro bienestar.

Entre otras cosas, cuidarnos supondrá necesariamente nutrir nuestro cuerpo físico, comiendo alimentos saludables y ejercitándonos. Aprender a cuidar de nosotros mismos en este sentido, es también muy importante para todos, sobre todo cuando nuestra experiencia de estrés puede afectar a otros.

Aprender a cuidarnos, también implica hacer distinciones apropiadas acerca de nosotros, de los demás y de la vida en general. Una distinción que es crucial para nuestro bienestar es reconocer cómo se genera y de dónde proviene la mayor parte de nuestro estrés. Si bien algunos de los factores de tensión a los que nos enfrentamos son de nuestra propia creación:

Tiene su origen en nuestra propia historia personal, en el significado que le damos a la vida y en los pensamientos que generamos. Una vez que entendamos la verdadera causa, que somos responsables de los pensamientos que creamos o inventamos, y que es a partir de estas reflexiones se genera una gran parte de nuestro estrés, entonces y sólo entonces podremos comenzar a ser capaces de gestionar verdaderamente nuestro estrés y tendremos el poder para vivir la vida que nos gusta y que queremos. Culpar a los demás de las situaciones que experimentamos, sólo limitan nuestro poder, nos llevan a la frustración y eventualmente, a una gran cantidad de estrés.

Tomar conciencia del hecho de que tenemos una tendencia constante a evaluar, juzgar y culpar a los otros, incluso y, sobre todo, a nosotros mismos, es muy importante.

La manera en la que nos percibimos a nosotros mismos y a los demás marca una gran diferencia en nuestra experiencia de vida. Por ejemplo, algunos pasan gran parte de su vida haciendo cosas equivocadas que afectan a los demás y a ellos mismos.

Una vez que nos equivocamos, la ira, la ansiedad, la culpabilidad, la frustración y la tristeza, nos puede conducir a caminar nuevamente en nuestros errores, generándonos una fuerte tensión. Un pensamiento simple es que como seres humanos todos estamos haciendo lo mejor que podemos en cualquier momento.

Otro pensamiento es que somos perfectos y completos tal y como somos. Es nuestra historia sobre nosotros mismos la que no nos permite experimentar nuestra propia integridad. Cometer errores en la vida no nos hace malos o defectuosos, de alguna manera, nos ofrece información valiosa y oportunidades de crecimiento.

Darnos cuenta de la forma en la que nos boicoteamos nos permite valorar que no somos lo que hacemos o lo que pensamos, nuestro verdadero yo es algo diferente. Nuestro yo no es nuestra mente o nuestro cuerpo, y es nuestro yo quién ha de tener el control de lo que pensamos, sentimos y hacemos. No es un trabajo fácil, pero sí satisfactorio descubrirlo.

Será en este punto cuando podamos comenzar a cuidar de nosotros mismos como seres completos y perfectos. Cuidarnos en este sentido también implica cuidar de nuestro verdadero ser, de amarnos incondicionalmente a nosotros mismos por completo. Es sólo cuando realmente nos amamos y nos aceptamos, tal cual somos, el momento en que seamos capaces de hacerlo con los otros. Pensar, sentir y comportarse hacia los demás como pensamos, sentimos y actuamos hacia nosotros mismos.

Una manera en la cual podemos practicar siendo nosotros, quienes realmente estamos empezando a estar conscientes en los pensamientos y en las creencias que tenemos y entre ellos, incluyendo y especialmente, aquellos que son auto-limitantes, es la meditación y otras técnicas de auto-mejoramiento holístico de este tipo, nos permiten esta capacidad y la oportunidad de observar, vigilar y hacerse presente en nuestro mundo interior, a los muchos pensamientos que generan nuestra vida y experiencias.

Este proceso nos permite comprender que no somos nuestros pensamientos y creencias, que somos algo diferente, que somos mucho más. Nuestros pensamientos no son más que parte de los mecanismos del ser humano.

Una vez vemos los pensamientos y creencias que rápidamente, si no al instante, se mueven por nuestra mente, tenemos la oportunidad de recolocarlos de nuevo o de seguir su impulso y, por lo tanto, hacernos libres de sus coacciones y potencial daño a nosotros y a otros.

Ese proceso de meditación, especialmente en lo que se refiere a los pensamientos y creencias que tenemos acerca de nosotros mismos, es la clave para cuidar de ti mismo. Esa toma de conciencia nos permite experimentar el hecho de que somos suficientemente buenos, tal como somos, que merecemos tener una vida maravillosa y poderosa, que realmente sean perfectas. Una vez que comprendemos esto para nosotros, podremos obtenerlo para otros, para aquellos con quienes trabajamos y para los de nuestra vida, a quienes amamos.

El resultado final de ese proceso de meditación es que gran parte del estrés que experimentamos, sobre todo el que creamos, sencillamente no existe, así podemos crear o inventar la vida que realmente queremos, crear amor y vivirlo intensamente.


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