¿Cuánto cuesta no hacer nada?

El precio que pagamos por hacer o no hacer algo es a veces un término difícil de definir. Aquí, no hablamos simplemente del precio en lo que se refiere al precio de venta, sino más bien, al costo de oportunidad.

El sitio web “Mentors, Ventures and plans ” define oportunidad de costo como “la pérdida de la mejor alternativa cuando se toma una decisión en la que participen dos o más opciones”.”Investing in Options” lo define como “La selección de los mejores medios alternativos para que no se pueda elegir la mejor alternativa. El costo de oportunidad es la mejor alternativa que debe sacrificarse para obtener algo más que tú desees. El costo de oportunidad puede ser pensado como el camino “no tomado”. La inactividad o el no hacer nada, generalmente, paga el precio más alto y se asocia a menudo con gran costo de oportunidad. La inacción es la peor decisión que por lo general, se puede tomar, a partir de una base de miedo.

Muchos de nosotros nos quedamos inmóviles cuando nos enfrentamos a una decisión. Por alguna razón, la toma de decisiones se convierte en compleja, paralizante e incluso dolorosa, para muchas personas. No debería ser así. Tomar una decisión es simplemente el acto de elegir entre alternativas. Debes aprender a sopesar las posibles consecuencias de cada decisión y elegir el resultado que sea mejor tanto para ti, como para todos los demás participantes. Por ejemplo, cuando llega tu factura telefónica, puedes optar por pagarla o no. Existen verdaderas consecuencias obvias para ambas acciones.

La situación se vuelve más compleja sin embargo, cuando nuestras emociones humanas entran en acción. Por ejemplo, se te ofrece un nuevo puesto de trabajo y debes decidir abandonar tu actual posición y mudarte con tu familia a una nueva ciudad, a cientos de kilómetros de distancia.

Lo que a menudo sucede es que la tardamos en la tomar decisiones importantes o simplemente no las tomamos, esto son acciones que acarrean un alto precio o costos de oportunidad. La inactividad o la falta de una decisión, es en realidad una decisión tomada, aunque rara vez sea para nuestro mejor interés. En este caso, por desgracia, transferimos el control de nuestras vidas a fuerzas y circunstancias externas. Estamos así en condiciones de depender de la compasión y la toma de decisiones de los demás. Sinceramente, este no es el mejor escenario para vivir nuestra propia vida. Normalmente, hay altos precios que pagar asociados a no hacer nada ante una situación determinada y más habitual de lo que nos podemos imaginar.

La toma de decisiones es en realidad un conjunto de habilidades que se pueden aprender y perfeccionar. Al igual que en todos los conocimientos, entrar en una nueva área como aprendiz requiere práctica y aplicación con el fin de ver el progreso. Ten en cuenta que efectivamente, debes mejorar! Comienza con algo pequeño, con decisiones menos importantes que impliquen resultados menos fundamentales, y gradualmente toma más decisiones sobre asuntos de mayor importancia. Pronto tendrás pocos o ningún problema en la toma de decisiones.

Aprende a iniciar pequeñas cosas y averigua cuál es el modelo de trabajo que te funciona, ampliarás tu forma de confort a la hora de tomar decisiones. Y como consecuencia añadida a la hora de aprender estas nuevas habilidades es que seguramente tu confianza en ti mismo va a aumentar proporcionalmente.

La toma de decisiones no tiene por qué ser aterrador. Piensa en ello como un proceso que es tuyo, arroja cualquier presión externa que otros puedan estar ejerciendo. Tómate tu tiempo, analiza tu realidad y elige el resultado que funcione mejor para ti. No permitas ser víctima del alto precio que tiene el no hacer nada!


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